domingo, 23 de septiembre de 2018

De Ecos Taciturnos…


Recuerdo que existía una palabra que mezclaba tristeza con enojo en una sola expresión, como un trago helado, amargo con notas saladas. Pero últimamente no está funcionando para definir en su justa dimensión los remolinos que me pasan entre las sienes.

Normalmente me encerraba en este pequeño espacio de palabras y oraciones, esperando que todo se estrellara contra un lienzo en blanco y estallara en pequeñas gotitas de nada, como en una cascada; un momento de vértigo y… PUFF! Olvidarme de ello (nunca pasaba, ni entonces, ni ahora, en realidad, ja). Ahora… ahora trato de ser más verbal para poner orden a los anaqueles de mi cabeza. Sin embargo, más (o menos, no sé) que un cambio te táctica, pareciera una compulsión en un intento por exorcizar los gritos, los nudillos pálidos, y las encías mordidas; los los golpes de pecho, las palmadas despabilantes en la cara… las ansias, las molestias… las decepciones…

Las tonterías que uno se mete en la cabeza, jaja…

…how to get them out, though.