Sentimos que se nos va como agua, preocupados, ocupados, desocupados… ociosos. ¿El tiempo pasa más rápido para aquellos seres a los que llamamos animales? O es que ellos disfrutan sacándole la más ínfima gota de jugo a su instinto, a su organismo a la voluntad de la suma de cada una de sus partes, sus células, moléculas, átomos, partículas. Toda esa masa que se comunican, que se adhiere haciendo tensión, una tensión más franca que la que nos une como seres conscientes… o… inconscientes de que el tiempo transcurre y se escurre, discurre a veces también. Al final se escapa en una bocanada profunda, de a poco, cada segundo, lenta y rápidamente; por la agonía del final venidero y por el mismo término último.
¿Por qué te escondes? Eres orgullosa, caprichosa y de gran temperamento; si lo sabré yo. Quédate, no te acalores, no te asolees, no te enfríes, no te congeles, no te retraigas; relájate, déjate ser y déjate estar, no pienses, no recuerdes. Sólo relájate y vete, tranquila, espontánea… como llegaste; así vete…
Te quiero, condenado animal… Maika.
Pensé que sería más sencillo...
