domingo, 20 de diciembre de 2015

Alma que lleva el Diablo [Primera Parte]

Cuando a la vida, la realidad, el destino, la providencia o yo qué sé... se le ocurre darte una bofetada como las que acostumbra en las historias más desafortunadamente mundanas que conoces. Te embiste y te implanta los pensares más amargos en tu cabeza... Pareciera que se quiebra un vidrio frente a tus narices. O no?

Pues hay cosas que se tatuan en los párpados por dentro. En el anverso de tu frente. Ahí, de donde no puedes escapar ni corriendo como reza -con todo el provecho del mundo- el título de ésta memoria. Esas terribles imágenes mentales que le dan a tu estómago un vuelco, te constriñen las tripas, palidecen tus nudillos, tensan tu espina, muerden las encías y embestir justo en la boca del estómago como si tus entrañas se fueran a regar por todo el piso. Esas cosas que inflaman tu cabeza, la llenan de una especie de estática psíquica y te marean el juicio.

La imperiosa necesidad de callar todo estímulo mental reventándote a topes contra una pared con un grito de rabia ahogado en desazón.

De la mente no hay salidas, no hay puertas traseras, no hay mudanzas ni hospedajes... Estás atrapado ahí... Con todo aquello que no puedes deshacer, desdecir, desoír, ni dejar de sentir...